Baño y cocina a nuevo

10 de octubre, 2018

Un clásico.

Quizá compraste una casa antigua, o vivís en la misma desde años, y el baño y la cocina son siempre los ambientes que más se quedan en el tiempo. Y a su vez los más difíciles y costosos de modernizar.

Pero ¿por qué?

Las respuestas son múltiples:

  1. En principio porque en un baño y una cocina intervienen casi todos los gremios de obra: albañil, plomero, colocador, pintor, electricista, carpintero y, quizás, yesero. Toda esta gente conviviendo en un espacio por lo general bastante reducido, con tiempos acotados y con tareas que se encadenan unas con otras. Es fundamental una buena coordinación.
  2. Por otra parte, son ambientes en donde hay muchas decisiones que tomar. Cuestiones estéticas, como la combinación de revestimientos, colores, texturas, artefactos y griferías; cuestiones funcionales, como la optimización de espacios y medidas adecuadas; y cuestiones técnicas como la elección de los sistemas sanitarios, la iluminación o la calidad de los productos en costo-beneficio. Para todo esto lo ideal es contar con el asesoramiento de un profesional.
  3. Por último, pero no menos importante, está el tema de los costos. Los locales sanitarios son los que tienen más incidencia en el costo del m2 de construcción y esto es, justamente, por la cantidad de gremios y materiales necesarios para resolverlos. Por eso resulta imprescindible asesorarse en qué cosas se puede economizar y en qué cosas no. Hay ahorros que a la larga se terminan pagando carísimos.

Ahora bien. ¿No tengo más remedio que hacer cirugía mayor y arrasar con todo lo que tengo en el baño y en la cocina y hacerlo de nuevo? No necesariamente. Se puede evaluar simplemente hacer un “cambio de look”, o buscar la manera de reutilizar cosas existentes, ya sea reciclando o adaptándolas al nuevo diseño. Lo importante en estos casos es saberlo de antemano para evitar que queden desintegrados o terminen malogrando el resultado final.

Por último, me quiero detener en un tema que siempre, en cualquier proyecto de arquitectura que se emprenda, es fundamental: la definición del rumbo a seguir, un concepto (no quiero usar la palabra “estilo” porque no se trata de eso solamente, se trata de tener una idea de lo queremos lograr en ese espacio).

Un error muy común es empezar a ver revistas y sentir que uno quiere todos los baños y todas las cocinas que ve fotografiadas: la moderna, la rústica, la nórdica, la colonial, la de acero, la de madera, la de mármol… Pero la realidad es que uno tiene que optar por un solo camino. A veces es desolador, porque esto obliga a dejar afuera todos los demás, pero la buena noticia es que eso nos va a garantizar que el proyecto tenga una IDENTIDAD, una ESENCIA, y que no termine siendo un collage producto de la sumatoria de pequeñas decisiones que nada tienen que ver unas con otras.

Finalmente, y como siempre te digo, no dejes de asesorarte.

Animate a vivir tus espacios como querés.

Arq. Andrea Longo

¡Hasta la próxima!
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